JOSÉ MARÍA DÍEZ

 

 

BUSCAR UN TIEMPO ESCONDIDO

A veces, lo que se nos oculta, lo que existe justo detrás de lo que vemos, nos incita a ver, o mejor,  a crear, estados interiores en los que la realidad se nos presenta con la apariencia de un tiempo escondido. La belleza, por lo tanto, se origina por una combinación de lo que vemos y de lo que llegamos a intuir en los fondos desenfocados por la lejanía. Se produce una dualidad que, entre realidad e invención, configura un paisaje vívido y tangible, pero a la vez evanescente e impreciso, lo cual, removido y agitado, produce un placer estético cercano al misticismo. Se nos habla, pues, de emociones, de una forma de acercarnos a lo que de misterioso tiene la existencia cuando la colocamos en el tiempo, en las eras y en los siglos no vividos, pero sí sentidos, por mor de la cultura y de la necesidad de relacionarnos con lo intangible.

El tiempo escondido

 

 

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