JOSÉ MARÍA DÍEZ

TODOS LOS SONIDOS DEL HORIZONTE

La técnica manda, es verdad. Pero hay un sonido fricativo que lo origina todo, que ronda el tímpano emocional y lo cubre, lo permea, sin darnos cuenta de que, a modo de letanía, nos está ayudando a despegar de la faz de las emociones más rutinarias. Y es entonces cuando la mesa en blanco, o el caballete desnudo, nos invitan a explorar el horizonte, que es el lugar donde nacen esas oleadas de bienestar, o de incertidumbre. Es el momento de dar respuesta plástica a las preguntas, y de satisfacer la infinita curiosidad por saber qué hay más allá, qué está detrás de la duda, del miedo, del placer o de la oscuridad; del muro, de la montaña, de la geografía inmediata... Más allá, con una luz de amable factura, empieza el mundo otra vez, cada día, para el deleite de los sentidos. Y allá vamos, irremediablemente, a encontrar una estética de la existencia. Porque siempre necesitamos encontrarnos.