JOSÉ MARÍA DÍEZ

 

 

ARCADIA,  O LA PEQUEÑEZ

La pequeñez no tiene por qué significar nimiedad o insignificancia. Arcadia fue, en principio, casualidad, es verdad. Fue juego, diversión, lances sobre papeles que me sobraban que no quise convertir en residuos en la papelera. Me fui dando cuenta de que reflejaban estados de ánimo íntimos, como pequeños movimientos del alma que se atrevieran describir mundos ignotos plenos de parsimonia, de silencio. De esta manera fue naciendo la serie, aprendiendo con su ejecución el arte de la casualidad especulada, trabajada hasta encontrar en cada dibujo una Arcadia repentina, escondida en las entrañas de la memoria.

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